Santiuve: «No escribo para ser el mejor».

Santiuve: «No escribo para ser el mejor».

Santiuve (San Vicente del Raspeig, 1989) es uno de esos raperos que te impregnan desde el primer momento en el que lo escuchas. Uno de los que han creado escuela. Porque sí, si no fuera por gente como él nada de lo que tenemos ahora en el movimiento sería igual. Este sábado dará un concierto junto a sus amigos en la Sala Marearock de Alicante, y justo en la previa del bolo hemos tenido la oportunidad de poder charlar con él:

P: ¿Cómo te adentraste en el hip-hop?

R: Yo empecé a escribir rimas antes de saber muy bien qué estaba haciendo. En algún momento escuché alguna canción de rap; recuerdo que la primera en castellano fue “Buah”, de 7 Notas 7 Colores. A partir de ahí fueron cayendo más temas y fui conociendo un poquito todo. Poco a poco me fue interesando. En cuanto vi que lo que yo estaba empezando a hacer se parecía a algo que ya existía, me hizo sentir muy cómodo desde el principio. Fue como encontrar a mi tribu.

Los primeros temas tuyos que se pueden encontrar en las plataformas digitales datan del 2007. En un momento en el que los músicos nos tienen acostumbrados a hacer diversos parones, ¿Cómo puede un artista aguantar sacando música durante prácticamente 20 años?

Lo primero que hice público, al menos por Alicante, fue en 2006. Justo este año se cumplen 20 años de aquello, que me parece bastante loco (risas). Y no sé, a mí no me da la sensación de que la gente haga parones muy prolongados. Sobre todo ahora quienes lo hacen son los que se lo pueden permitir. Yo, hablando por mí, no he sabido hacer esa pausa. Y creo que eso también se ha notado en cómo he sacado las cosas: muchas veces de cualquier manera; a veces más cuidado, a veces menos. Siempre he tenido una pulsión difícil de frenar, pero que nunca la he querido frenar. Entonces, siempre he hecho canciones y las he ido sacando. Con el tiempo he podido reflexionar sobre si ha sido mejor hacerlo de una forma u otra. Me ha interesado a ratos formar más o menos parte de la industria, no tanto del movimiento, porque el movimiento siempre me ha parecido bien

 ¿Y no piensas que lanzar un trabajo sin repensarlo demasiado es sinónimo de pureza?

A mí me parece puro lo congruente. Si para una persona es congruente pararse a pensar lo que hace y cómo quiere proyectarlo, me va a parecer puro igualmente. En mi caso, lo que se pueda ver de pureza es eso: la intención de que prevalezca esa congruencia, de no mentirme a mí mismo ni hacer las cosas con fines raros. A mí me ha salido así, hacer sin parar. No creo que la pureza esté en los tiempos, sino en la verdad que uno tiene consigo mismo.

Como comentábamos antes, llevas mucho tiempo dentro del movimiento. ¿Cuáles han sido los cambios más significantes del Santiuve del pasado con el actual?

He cambiado en el sentido de intentar hacer las cosas un poco más cuidadas, algo que se ha ido dando con el tiempo. Me he encontrado muchas veces con canciones antiguas en las que me gustaba la letra o el concepto, pero no el resultado. Por eso he terminado regrabando temas, haciendo remixes… cosas que me podría haber evitado. No es algo que me fascine hacer, sino que lo he hecho porque sentía que no había dado todo en su momento. Ahora cuido más los resultados. Y también he cambiado en algo importante: entender que voy a hacer esto siempre. Hace seis u ocho años me planteé seriamente no dejar la música, pero sí decidir que nunca iba a vivir de ella. Ahora creo que eso no tenía mucho sentido y que venía más de una frustración. Hoy acepto más mi lugar, y si ese lugar cambia, que tenga sentido para mí. No es que no quiera vivir de esto; es que hay ciertos aros por los que no quiero pasar, y ahora soy más consciente de ellos.

Hablando del tema de la fama, a ti te pasa una cosa muy curiosa y es que es verdad que igual no eres de los artistas más escuchados, pero en cambio sí que eres uno de los más respetados por los demás raperos. ¿Cómo se siente esta aceptación por parte de tus compañeros?

La verdad es que me siento muy agradecido. Es de las cosas que más alegría me da, porque yo soy alguien que hace canciones, pero también soy muy fan. Admiro a muchísima gente, y creo que la capacidad de admirar es algo muy bonito. Que me escuchen y me tengan estima personas con las que yo he crecido musicalmente es algo que no se puede pretender; simplemente ha salido así y me parece increíble. Quiero pensar que ven algo en mí que es de verdad. Y creo que mucha de esa gente que vive de la música también tiene algo real dentro, porque cuando llevas tantos años en esto, no sé si hay otra manera. Supongo que pueden sentirse identificados con mis cosas, aunque no tengan mucha repercusión.

Se me vienen a la cabeza, Sharif, Piezas o Kaze, gente con la que has sacado trabajos. Al colaborar con gigantes de la industria como ellos, ¿has sentido que las formas de afrontar las cosas entre vosotros son diferentes?

He conocido a esa gente en ambientes muy relajados. El ambiente del hip hop, al menos como yo lo conozco, es así. Y cuando hay personas con calidad, con calidez, y además compartes sentimientos, es natural colaborar. Por ejemplo, con Kaze: cuando estaba a punto de sacar Nombre Dirección, que ya era algo importante, me propuso participar casi en el último momento. A partir de ahí vinieron conciertos y cierta proyección. Está claro que juega en otra liga, pero eso no cambia el proceso de hacer la canción. Yo me he sentido igual que trabajando con cualquier amigo que no tenga esas cifras o repercusión.

Hablando de este apoyo que notas por parte de otros artistas, se puede ver que la estima que te tiene la escena es gigantesco. Por ejemplo, se palpa en el cartel de tu concierto en la Sala MareaRock de este sábado, donde te van a acompañar infinidad de compañeros. ¿Qué esperas del bolo?

Pues espero que pase (risas). Tengo muchas ganas de subirme a rapear. Desde hace tiempo tenía la idea de “Santiuve y sus amigos”, un evento donde colegas tuviesen su espacio y yo subir un par de veces. Al final voy a rapear algo más, también porque quizá no lo proyecté bien: si pones “Santiuve” en un cartel, se entiende como un concierto mío. No va a ser un concierto al uso, pero seguramente lo disfrute como un niño. Voy a estar colaborando con varios: con DaZooBros haciendo coros, con mi parte de temas, tanto con el proyecto con guitarrista como en formato más clásico. También estaré con Origami Bangers, que son mi círculo más cercano. No sé muy bien qué va a pasar, no me planteo expectativas porque lo organizo yo y no quiero rayarme. Pero va a ser un día para celebrar.

En tu crew pasa una cosa muy bonita y es que cooperáis un montón. Esto lo podemos ver en el proyecto, como has comentado, de Origami Bangers. ¿En qué consiste y qué expectativas tienes de él?

Origami Bangers surge de un grupo de amigos que hacíamos música cada uno por su lado, a veces juntos. En un momento decidimos ponerle nombre a la crew y luego plantearlo como grupo. Era un poco caos a la hora de crear, pero también repartes el peso entre cinco, y eso ayuda. Mi visión con esto no es muy distinta a la de mi proyecto personal, aunque es más difícil ponernos de acuerdo en cosas concretas. Pero subirme al escenario con ellos es de las mejores experiencias que he tenido en los últimos años. Ojalá hagamos muchas más cosas.

Una cosa que pasa muy a menudo en la escena alicantina es que muchas crews os juntáis para cooperar entre vosotros. Por ejemplo, se me viene ahora mismo el nombre de Cocinando Skills o la gente que va cada fin de semana al skatepark. ¿Por qué crees que aquí se es más propenso a la cooperación que en otros lugares?

Aquí hay algo curioso: somos gente bastante dada a cooperar, pero también hemos ido muy a nuestra bola en Alicante. Creo que eso es algo que hemos mamado, y cooperar es una forma de desaprenderlo, de salir de esa sensación de estar solos. En Alicante muchas veces nos hemos sentido desamparados, no sé muy bien por qué. Eso lo compartimos muchos, y a veces nos ha hecho tirarnos piedras entre nosotros. Pero precisamente por eso, cuando nos juntamos y conectamos, se siente algo especial. Alicante es una ciudad muy hip hop. Aunque haya ciudades más grandes o con más foco, para mí es una de las cunas del hip hop en España. Tenemos muchos motivos para unirnos.

También te quería preguntar sobre el auge reaccionario en el rap, ya que últimamente estamos viendo como diferentes «raperos» están dando discursos fascistas, homófobos y racistas en sus canciones. ¿Crees que la falta de valores en el hip hop se está perdiendo?

No solo en el hip hop: creo que los valores se están pervirtiendo en general con cómo evolucionan las sociedades. El hip hop tiene unas bases muy ligadas al antifascismo y al antirracismo, y cuando aparecen figuras que se vinculan a ideas contrarias, es chocante. Pero tampoco diría que se están perdiendo los valores; diría que hay gente confundida. Eso siempre ha pasado. También están surgiendo movimientos como Kódigo 73 para posicionarse, y me parece bien mientras no sea otra excusa para enfrentarnos. Mi postura es pacífica, pero totalmente en contra de todo eso. Para mí el hip hop va de la mano de esos valores.

Una cualidad tuya, según mucha gente de la escena, es que te has convertido en uno de los mejores liricistas que tenemos en el país. ¿Cómo has conseguido esta cualidad que tienes para plasmar a la perfección lo que quieres contar?

Uf, sería muy raro que yo te pudiera explicar por qué soy tan bueno (risas), Me tengo amor y creo que lo que hago aporta valor, pero no me parece algo fascinante. Quizá eso también explica por qué he avanzado en algunas cosas y en otras no. Para mí la clave es la humildad. Me cuesta explicarte por qué podría ser bueno, porque siempre he querido expresarme, y creo que es una de las formas más bonitas de escapar de nuestra propia mente. Esa necesidad de expresarme, muchas veces desde sentirme pequeño, ha sido un motor. Mi constancia no viene de un objetivo, es algo natural. No escribo para ser el mejor, sino porque no sé hacer otra cosa. Aceptar eso con humildad, junto con la capacidad de admirar a otros, te da muchas herramientas. No sé cómo de bueno soy, pero si eso le llega a la gente, solo puedo estar agradecido.

Hace algunas semanas sacaste a la luz Lectura de Un Poso, un tema que entre tu público tuvo buena acogida, buenas críticas, ¿qué podemos esperar de ti en los próximos meses?

Sobre esta canción, es una versión que produje yo de un tema de 2018, originalmente producido por un pianista. Ya existía, pero me apetecía sacarla así. De cara al futuro, seguramente saque más versiones de temas antiguos que se quedaron a medias o mal ejecutados por ir con prisa. Además, tengo un proyecto muy chulo con el guitarrista Víctor Menárdes. La idea es montar un directo a guitarra y llevarlo por distintos sitios de España, una especie de mini gira. Es algo que requiere tiempo y medios que ahora mismo no tengo, pero está en mente. Seguramente eso acabe desembocando en música nueva, porque canciones hay. Pero, volviendo a lo de antes, quiero hacerlas bien, darles tiempo, que maduren. Me apetece mucho ese formato con guitarra, aunque no sea el más clásico dentro del rap… y bueno, tampoco descartemos acabar llevando guitarrista y DJ.

Raúl Fernández

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Urban Life
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.