Dib: «El riesgo merece la pena»
Dib se ha convertido en estos últimos años en uno de los artistas revelación del país. Con letras que hablan sobre relaciones sentimentales, ha conseguido crear un storytelling a la altura de lo que está suponiendo la explosión del cantante y productor madrileño. Este mes ha sacado su segundo álbum, Mercurio, un trabajo en el que narra una historia de amor y desamor. Durante el estreno del disco hemos tenido la oportunidad de hablar con él sobre varios temas diversos:
P: ¿Qué tal estás viviendo el lanzamiento de Mercurio?
R: Pues muy bien, muy contento. El trabajo ya está terminado, así que mi papel aquí ya ha terminado, por así decirlo. El proyecto ya está fuera, ahora es de la gente, así que muy contento, la verdad.
Apenas ha pasado un año desde que publicaste Focuz, el primer gran trabajo de tu carrera. ¿En qué ha cambiado el Dib que hizo aquel disco respecto al que firma ahora Mercurio?
Creo que Dib ha crecido bastante a nivel artístico, pero todavía más a nivel personal. En un año parece que no han pasado tantas cosas, pero sí han ocurrido momentos importantes: he hecho mi primera gira y he terminado la carrera, por ejemplo. Ha habido una evolución grande en lo artístico, pero creo que la clave está en un crecimiento personal muy importante, algo que también se ha reflejado en la música.
¿Por qué elegiste poner el nombre de Mercurio? ¿Qué representa este nombre en el disco?
Pues Mercurio realmente tiene varios significados. El más importante y el primero es que Mercurio, en la mitología romana, era el mensajero, pues como en la mitología griega era el mensajero de los dioses. Entonces, de alguna forma veo la música como un mensaje y me gusta como darle, pues no sé, me apetecía como hacer como un paralelismo entre el mensaje y la música.
Uno de los aspectos más llamativos de Mercurio es la variedad de estilos que encontramos a lo largo del álbum: reguetón, mambo, pop, bachata, salsa… ¿Te preocupa que esa diversidad haga más difícil que el público identifique tu sonido o, precisamente, buscas no encasillarte?
La verdad es que me lo llevo preguntando desde que empecé a hacer música, pero siempre he ido haciendo un poco lo que me apetecía. Creo que, al trabajar en un mismo álbum, más allá de que en cada tema haya un estilo distinto, también está la bachata, la salsa… Hay un poco de todo, la verdad. Pero creo que, aun así, hay un hilo conductor entre todos los temas que sí que te hace reconocer que es un tema mío, más allá de que no sea exactamente el mismo estilo ni los mismos pasos.
La variedad de estilos también supone un reto a la hora de construir un álbum como Mercurio. ¿Cuál ha sido la parte más compleja del proceso?
Pues la parte más compleja probablemente fue la elección de temas. Tener que dejar fuera canciones que también me gustaban mucho para priorizar la coherencia de las historias de cada tema. Me ha llevado a dejar fuera bastantes temas que me habría gustado meter. Porque la verdad es que para mí la música es mi día a día y no me resulta complicado hacer música, me resulta más complicado descartarla.
En un momento en el que las colaboraciones entre artistas son cada vez más habituales, Mercurio no cuenta con ninguna. ¿Te gustaría empezar a colaborar con otros artistas en tus próximos proyectos? ¿Hay alguien con quien te haría especial ilusión trabajar?
En el álbum realmente como tal no hay colaboraciones. Las que aparecen, que aparecen nombres de otros artistas, son productores. Yo no he hecho colaboraciones con otros artistas y en los descartes tampoco había ninguna, la verdad. Suelo trabajar solo porque suelo hacer las producciones también solo y no hay ninguna descartada. Pero en el futuro sí que me gustaría empezar a colaborar con más artistas e ir abriendo la vía por otros temas. Probablemente más adelante si haya singles con otros artistas.
También eres tú mismo quien produce gran parte de tus canciones. ¿Qué supone para ti controlar prácticamente todo el proceso creativo, desde la producción hasta la letra y la interpretación?
Lo hago de manera muy natural. A mí me sale solo hacer la música entera. Al final me gusta hacer bases, me gusta hacer la letra, me gusta interpretarla. Tampoco critico, ni mucho menos, a la gente que no la hace de esta forma, pero el resultado es mucho más tuyo que cuando no es así. Si no supiera producir o si no supiera escribir lo haría de otra forma, pero sabiendo y pudiendo tener tiempo para hacer todo, me gusta, me gusta estar encima para que las cosas queden exactamente como quiero.
El amor y el desamor son dos temas muy presentes tanto en Mercurio como en el resto de tu trayectoria. ¿Qué tienen estos temas que hacen que sigan siendo una fuente de inspiración para ti a la hora de escribir?
Realmente lo que dices cuenta como una historia de amor y luego de desamor, es como toda la misma historia. Quizás son los temas que más me inspiran a escribir, lo que más me preocupan, porque realmente otras cosas me preocupan bastante más que el amor o el desamor. Pero al final, la música que consumo yo, en su mayoría, habla de amor y desamor y quizás eso me hace inspirar a la hora de escribir.

Los artistas que habláis de amor y desamor ¿Pensáis en cómo la recibirá la persona sobre la que estáis escribiendo o, por el contrario, no va hacia nadie en concreto?
Pasa un poco de todo. A veces no es hacia nadie en concreto, tal vez es hacia alguien que no sabe que es hacia esa persona y otra vez es que no queda más remedio. Muchas veces sí que coincide y la persona sabe que puede ir para ella, pero realmente nunca me han dado mal feedback de algo que haya escrito para alguien.
¿Sientes que escribir sobre estos temas funciona también como una especie de vía de escape para ti?
Sí. Creo que todo artista tiene sus motivos para escribir. Uno es lo que tú dices: que sea una vía de escape para desahogarte y decir cosas que a lo mejor piensas pero que en persona no hablas con gente. De alguna forma, decirlo en una canción queda como más bonito y, bueno, pues no sé, puede ser una vía de escape por ese lado.
Hace unos meses decidiste lanzarte a hacer una gira por cuenta propia, algo que puede ser complicado para artistas que todavía están consolidando su público. ¿Cómo fue preparar este tour y qué supone para ti asumir ese riesgo?
Pues es complicado. Hice uno el año pasado y otro lo anuncié hace unos cuantos meses y empieza ahora, justo el mes que viene. Y es complicado porque al final es una inversión que no te da beneficios en todas las ciudades, pero tú lo haces con una intención de consolidar una base de público, una base de fans y poder terminar lo que es el trabajo de la canción. Para mí termina cuando lo escucha el público en directo. Entonces también es un poco arriesgado, pero creo que el riesgo merece la pena porque es de las partes más bonitas, sin duda.
Desde fuera puede parecer que los artistas emergentes no siempre cuentan con el mismo espacio en festivales y otros escenarios. ¿Cómo percibes tú el apoyo al talento emergente y qué crees que se podría mejorar?
Bueno, es complicado. Al final esto es un mercado y el que vende más pues le llaman de más festivales y el que vende menos le llaman de menos sitios. Hay también muchos festivales que apoyan el talento emergente, pero muchas veces es complicado y también hay mucho talento emergente que al final uno puede pensar: «Bueno, es que no me están apoyando a mí y no están apoyando el talento emergente», pero realmente están apoyando a otro artista que está en tu punto. Los artistas tampoco podemos ser hipócritas y decir «no se está apoyando el talento emergente» cuando realmente no te están apoyando a ti. Siento que puede ser así en el caso de algunos festivales, pero sin embargo creo que hay otros que hacen bien las cosas, la verdad.
En unos meses comienza tu nueva gira, con paradas en salas como La 2 ¿Qué expectativas tienes puestas en este nuevo tour?
Pues la verdad que tengo muchas ganas. Llevo un directo muy guay preparado. He estado bastantes meses ensayando, he tenido ahora el festival Coca-Cola y la verdad que tengo muchas ganas de llevar eso a mis fans de verdad. Hace poco actué en el Coca-Cola Music Experience y eso te expone ante un público grande, que mucha gente no te conoce, te tienes que hacer conocer. Pero cantarlo hoy, cantarlo delante de la gente que realmente conecta con tu música y sabes que se van a saber los temas, pues es mucho más especial. Tengo muchas ganas, la verdad.
Eres de La Cabrera, un pequeñito pueblo al norte de Madrid. Es curioso ver cómo una figura que sale de un sitio como este, ya que estamos acostumbrados a que los artistas salgan de lugares donde hay muchos más artistas, como puede ser el sur de Madrid, llegue a las cotas donde estás llegando tú. ¿Cómo ha sido crecer en un sitio como este teniendo el sueño de ser artista?
Pues la verdad que nunca me lo he planteado de esa forma. Siempre sabes que hay más artistas en Madrid y más artistas en el sur, pero al final también hay mucha más gente, entonces por probabilidad nos toca ser menos los que estamos en pueblos más pequeños. Pero yo lo he vivido de forma bastante parecida a cualquier artista. Quizás con menos referencias cercanas, pero eso no me ha hecho dudar ni mucho menos de lo que quería hacer y de lo que he hecho hasta ahora. Al final, yo he hecho música desde mi casa y la he publicado igual que cualquier persona pueda hacer en el mundo y el que funcione o no pues depende de cómo de buena sea la música, de cómo conecte con la gente y de la suerte que tengo también.
Para terminar, una pequeña pregunta: ¿dónde te ves de aquí a 10 años?
Pues la verdad que no lo sé. Me gustaría pensar que lo que sé seguro, si sigo vivo, es que seguiré haciendo música, pero la verdad que tampoco tengo expectativas de estar toda la vida haciendo conciertos y cosas. Obviamente, si va bien, pues me encantaría, pero si no haré música desde un punto más detrás de los focos, por así decirlo, y ojalá que toda la vida viviendo esto, la verdad.