La verdadera belleza del rap español

La verdadera belleza del rap español

El rap para muchos, entre los que yo me incluyo, significa más que cualquier otro género musical; es una vía de expresión que ha evolucionado hasta una poesía musical moderna en la que los artistas o escritores reflejan sus pensamientos, teorías, ideas y lecciones para que nosotros, los oyentes, recibamos su mensaje y definamos lo que opinemos sobre lo intrínseco de ello o a lo que se refiere.

Dicho en otras palabras; es la filosofía artística popular actual que asiduamente recuerda sus orígenes humildes y grotescos para contarnos lo que han vivido y reflexionado al respecto, provocando así en nosotros una reacción pura y que nadie más puede influenciar.

Su acción va mucho más lejos que simplemente mover el cuello al compás de la canción o cantar las partes que más nos gustan de nuestros álbumes favoritos; su verdadera intención es “bailar con el alma lo que llora la materia gris”, tal y como decía Calero LDN o “nacer por la necesidad de gritar”, según Ayax.

Su influencia actual mueve masas contadas en millones y que van in crescendo tanto de forma nacional como internacional. No hay que olvidar que original y actualmente es la “música de barrio” que niños pequeños maman desde sus primeros pasos, que jóvenes siguen escuchando una vez muestran su propio espíritu crítico y que de adultos no quieren olvidar porque sus ritmos más o menos fluidos y sus letras (entre otros elementos) son la esencia que todavía les siguen llenando por dentro.

Actualmente la mejor versión del panorama del rap español lo conforman estrellas que brillan con una incandescente luz propia; mucho más fuertes que las demás, puntualmente centelleantes. Dicha constelación la componen estos raperos, músicos y poetas: los genios gemelos granadinos, Ayax y Prok, que suponen el sumun de la convergencia de las tres clases ya mencionadas, con obras de triple platino y oro que rozan muy de cerca la calificación de arte por su globalidad.

El maestro Kase.O, que como el buen vino ha envejecido maravillosamente, y sus puntuales frutos del edén que está al mismo gran nivel que se ubicaba el histórico grupo de Violadores del Verso, sobre todo porque cumplen la función de repartir arte.

El rapero malagueño Delaossa, dominante del hardcore definido por un muy sutil mensaje grabado en unas palabras a la par de crudas y que fluyen con mucha clase en los beats sonantes.

FernandoCosta, chico de barrio que como los demás, no ha olvidado sus raíces si no que las ha hecho llegar a todo el mundo con una moldeable capacidad para crear tanto temas musicales geniales como poesía rítmica que retumba por dentro del expectante seguidor.

Y por último entre estos; el dúo más estrictamente rapero de la península, Natos y Waor. Polifacéticos raperos y cuentacuentos que aún se mantienen en la cima de la montaña que pisaron por primera vez allá por el comienzo de la última década y que, a día de hoy, exponen en sus vitrinas un gran número de álbumes, singles (por conjunto o en solitario) y colaboraciones que nos muestran que lo menos vistoso y agradable es muchas veces lo mejor.

Demasiados son los que se han quedado fuera de esta enumeración y que indudablemente merecen una mención.

Y antes de terminar, todavía debe haber espacio para una última exposición en este artículo, y se trata del estigma de belleza que tiene el rap; y cuando digo eso en realidad me refiero tanto al desfogue tras plasmar lo que patea la mente del escritor como a la musicalidad perfecta para llegar a las personas que lo escuchan.

Como ya he dicho antes, es una poesía musical; y cuando consigue unir magistralmente dos de los siete artes mayores es realmente cuando todo lo dicho cobra sentido y podemos decir que verdaderamente el rap español es bello.​

Roberto Montero

Roberto Montero

Buscando el arte con solo música y un boli

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