El valenciano se reivindica en Alicante con el concierto de ZOO

El valenciano se reivindica en Alicante con el concierto de ZOO

El pasado sábado 14 de mayo asistimos por primera vez al nuevo ciclo de conciertos que ha organizado Producciones Baltimore en la ciudad de Alicante. Acostumbrados al ambiente más restringido de sus antecesores Noches Mediterráneas y Muelle 12, la primera sensación que transmitía ese lugar era de revolución y rebeldía. Pero nada más lejos de la realidad. Área 12 no era nada revolucionario, se trataba de volver a los orígenes, a volver a entender qué era eso de asistir a un concierto de pie y sin responsabilidades sanitarias. Por ello, lo que estábamos a punto de vivir era una vuelta al pasado. Un retroceso en el tiempo.

Las actuaciones que tendrían lugar ese día en el Multiespacio Rabasa, nuevo recinto del ciclo de espectáculos, tuvieron como protagonistas a los valencianos Zoo Posse. El grupo liderado por Panxo y Arnau volvía a Alicante acompañado de las siempre contestatarias Pupil·les y de unos sorprendentes Chill Mafia. Además, la velada finalizaría con el DJ set de Plan B en la zona gastronómica del lugar.

Todo comenzaba con Pupil·les, que era el primer grupo que abría la sesión de conciertos. Con un telón que anunciaba la presentación de su nuevo disco “Tot i Res” (Halley Supernova, 2022), Natàlia y Mireia salían al escenario escudadas por un DJ Rule que comenzó a caldear el ambiente con una sesión express de grandes temas. Pero las personas que fueron pronto al recinto querían ver a las divas por excelencia de la música valenciana. Su ascenso imparable en la escena del País Valencià, con su trabajo discográfico “Les Silenciades” (Autoeditado, 2018), les colocó en una posición que buscaban mantener con un lavado de cara que sorprende gratamente.

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Pupil·les | Foto: Juan Fernández

Han dejado de lado la garra más revolucionaria de temas míticos de su discografía como “Estima’t”, “Sola Contra Mí” o “Les Silenciades”. Y aunque siguen cantando alguna de estas canciones en directo (con una gran recepción por parte de su público más fiel), han evolucionado para favorecer sus cualidades vocales con una propuesta menos urbana y más lírica. Podemos entrar a discutir sobre gustos, donde todo estará permitido, pero no se puede negar que el trío apuesta fuerte por mantener viva su presencia dentro del circuito valenciano con la premisa de renovarse o morir.

Entre los temas que pudimos escuchar en su concierto, podemos destacar algunos de la talla de “La Paret”, “Formentera-València”, “Festa Major”, “Diva” o “Que No S’Acabe Mai”. Pese a ser su primera fecha de presentación del álbum, ya había personas que bailaban y cantaban las nuevas canciones. En lo que respecta al espectáculo, pudimos ver a dos intérpretes que habían elaborado unos pasos sincronizados que hacían más vistosa su actuación. El día se había abierto de la mejor manera posible, con un grupo que nunca decepciona y con la posibilidad de ser los primeros en descubrir cómo era la propuesta en directo de la nueva cara de Pupil·les.

Era un concierto que iba en sintonía con los cabezas de cartel de ese día. En cambio, lo que vino a continuación sorprendió mucho a los allí presentes. Alguna vez hemos hablado de Chill Mafia en URBAN LIFE, pero nunca habíamos tenido la posibilidad de disfrutar de ellos en directo. Cuando escribo esto ya han pasado unos días de reposo de lo sucedido aquel día pero aún sigo sin entender muy bien lo que vi. Lo primero que puedo decir es que los de Iruña tienen una complicidad que muy pocos pueden tener.

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Chill Mafia Records | Foto: Juan Fernández

Se nota que antes que compañeros de grupo son colegas. Por ello, desde que pisan el escenario llevando a hombros un pequeño sofá con una persona sentada en él, sabes que lo que te vas a encontrar en ese concierto es una incógnita. Es la nueva esencia del rock radical vasco en versión trap. O reggae. O lo que se les ocurra hacer. En sus temas se ve una clara intención de provocación llevada a la más excelsa condición de pasotismo. Pero ese pasotismo es en sí un acto político, entendiendo como pasotismo la condición de no tener miedo a nada.

Utilizan mucho el euskera en sus composiciones y hay alguna mención que roza el límite de la legalidad al grupo terrorista E.T.A que les ha llevado a protagonizar portadas de medios de comunicación como El Mundo. En la puesta en escena, mientras uno iba descalzo, otro se quitaba la camiseta dejándose puesta la riñonera. Gran parte del público estaba completamente desconcertada aunque un pequeño reducto se sabía todas sus canciones.

El que los asistentes no fuesen su target ofreció momentos algo incómodos en los que los propios artistas acababan pidiendo perdón por su actuación, cosa que me dio hasta un poco de pena. La gente esperaba a Zoo, no nos vamos a engañar, pero si entre medias hay una actuación de una banda como Chill Mafia Records, hay que valorarla y degustarla. Fue un momento raro que finalizó con un sorprendente aplauso por parte del público que poco a poco fue entrando en el juego de los vascos.

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ZOO | Foto: Juan Fernández

A esas alturas, solo quedaba el plato fuerte de la noche. El grupo por el que los allí presentes habían pagado una entrada. Zoo visitaba de nuevo Alicante tras una serie de sold outs llevados a cabo por toda la provincia. Seguían presentando su última referencia discográfica “Llepolies” (2021) pero sin dejar de lado sus dos anteriores discos que les han llevado a liderar el circuito valenciano: “Tempestes Vénen del Sud” (2014) y “Raval” (2017).

Todo comenzó con “Avant”, un tema claro y conciso que consiguió el resultado esperado, que no era otro que introducir de primeras a la gente en un bucle de exaltación que no finalizaría hasta que la banda no abandonara el escenario. A estas alturas todos conocemos cómo se las gasta la banda valenciana. La energía que generan en las personas que acuden fielmente a sus conciertos es algo que envidia cualquiera que se dedique a esa profesión. Y precisamente por eso son mi debilidad. Es, sin temor a equivocarme, el grupo que más veces he visto en directo y, por mucho que los veas, nunca cansan.

Poco más podemos decir de la retahíla de canciones que forman parte de su setlist: “Vull”, “#Faena”, “Ei”, “Deixa’m Que Caiga”, “Camins”, “El Cap Per Avall”, “Llepolies”, “Sereno”, “Esbarzers”, “Estiu”, “Corbelles”, “Ventiladors”… La gente estaba en su salsa, haciendo retornar pogos que se perdieron en una época sanitariamente complicada. También pudimos ver a un Panxo que animaba tímidamente al Hércules con cánticos futbolísticos y cambiaba la letra de “Impresentables” para referenciar la caída al pozo de segunda división de su Levante.

Siempre he pensado que la pureza de Zoo no se puede describir con palabras y cuando ya he intentado ilustrar con frases lo que se vive en uno de sus conciertos un sinfín de veces, pierdes esa espontaneidad que te dan los valencianos. Por eso mismo, creo que lo más justo es que seas tú mismo el que acuda a una de sus actuaciones y acabes sudando mientras saltas en “Tobogán” o te emocionas con “Carrer de L’Amargura”. El concierto fue una auténtica pasada sin llegar al fondo de su Alacant interior.

Juan Fernández

Codirector en busca de un estilo claro. Del hip-hop al rock y tiro porque me toca.

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